Food Design

¿Por qué nos ofenden las nuevas máquinas para hacer tortillas?

Miércoles 22 de Marzo de 2017 Publicado por Equipo Editorial

Es imposible negar como algunas nuevas tecnologías crean choque con las personas, especialmente si hablamos de máquinas que sustituyen o desvirtúan tradiciones. Tal es el caso de algunos aparatos que han surgido recientemente que se meten con algo grabado profundamente en el ADN de los mexicanos: las tortillas. Hay dos ejemplos claros de estos nuevos esfuerzos, ambos por americanos de familias mexicanas que buscaron generar nuevos productos para crear un alimento icónico como la tortilla.

Analizando la modernidad en la cocina, el diseñador Fred Bould piensa que muy pocas personas hacen sus propias tortillas en casa, pero su diseño Flatev quiere brindar la oportunidad de retomar el producir tortillas en casa. Fred, reconocido por su trabajo con Nest y GoPro, diseñó una máquina que trabaja al estilo de una máquina de café nespresso con cápsulas instantáneas. Su proyecto recibió funding en Kickstarter el año pasado.

 

Elliot Benítez diseñó Nuni. Al crecer en una familia hispana, observó como lo haría un diseñador  la ineficiencia de hacer tortillas y su re-calentamiento. Calcula que en las últimas dos décadas su mamá ha gastado alrededor de sesenta días adicionales calentando tortillas debido al limitado espacio del comal. Eso es un poco de matemáticas sobre la tortilla. Pero, ¿por qué todo tiene que ser evaluado bajo tiempo y eficiencia? Es lo que distingue el trabajo artesanal y lo industrial, y finalmente, lo que le da el valor y esencia que una máquina no puede dar.

 

Tomando como referencia la teoría de Don Norman podemos identificar el origen del problema proviene de la “interacción natural” que tenemos con las tortillas, cultural y emocionalmente. La relación entre persona y máquina, o herramientas tradicionales nos hace sentir como si estuviéramos  manipulando directamente los objetos de interés: masa sobre tortillera y  tortilla sobre comal.  La sensación de los materiales proporciona retroalimentación a la persona creando una experiencia placentera.

 

Explorando los vínculos entre el diseño y la psicología humana, Norman ofrece una teoría orientada a la interacción del consumidor de la interacción natural hombre-máquina que puede ser puesta en práctica por los ingenieros y diseñadores industriales de las máquinas del mañana en su libro “The Design of Future Things”. Es aquí donde cualquier intento de actualizar, modernizar o reinterpretar el acto de cocinar tortillas (por más que las compremos listas para re-calentar) no es bien recibido por los Mexicanos. ¿Es un tema de sazón?

 

Existen otros ejemplos de máquinas o actualizaciones al proceso de cocinar alimentos tradicionales, pero en este post queríamos abordar directamente las tortillas, por más cliche que parezca. El diseño industrial ha sido parte de la modernidad, así que como diseñadores tenemos que entender y cuestionar nuestro trabajo y cómo se relaciona con la sociedad, nuestra cultura y las tradiciones.
¿Tu que opinas de estos aparatos?

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2 comentarios en “¿Por qué nos ofenden las nuevas máquinas para hacer tortillas?”

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  • No me preocupa, este es un caso similar a las maquinas nespreso, que han sido vetadas de varios países por lo contaminante que resulta su embalaje, ademas hay demasiado materiales y proceso involucrados, el costo de una sola tortilla se elevaría solo por el proceso de dividir en porciones cada uno de los lotes y ponerlos en paquetes sellados y estampados.
    Ademas la maquina tendría que estar en un estado de pre calentado constante (es decir gastando electricidad) hasta llegar a una temperatura de cocción y mantenerse en dicha temperatura, en el caso de las maquinas tortilladoras, se ver que las bandas/comal, tienen que tener una temperatura constante antes que la tortilla caiga en ellas, y que ademas requiere un proceso de volteado debido a que la trasmisión de calor entre un lado y otro de la tortilla no es ideal.
    si esta propuesta llegase a triunfar, lo haría en un mercado muy limitado de personas dispuestas a pagar por energía eléctrica, de la misma manera que los procesadores de alimentos y las maquinas de jugo.

  • Tienen tantos errores estos proyectos que es difícil saber por dónde empezar. Habiendo tantos problemas interesantes en el mundo, es ridículo que los diseñadores pierdan tiempo en crear problemas que nadie necesita. El principal producto de estas máquinas no son las tortillas, sino más problemas: ambientales, culturales, sociales, económicos… en fin, sigan la ruta del dinero.