Mobiliario

Impresiones: ¿Por qué tantas sillas?

Miércoles 18 de Octubre de 2017 Publicado por Mariana Loaiza Félix

Como usualmente ocurre con los temas que utilizo para escribir aquí, la idea llegó a mi cabeza mientras discutía temas de diseño con no diseñadores (en el sentido estricto de la palabra). Estaba sentada hará casi un mes tomándome unas cervezas cuando del otro lado de la mesa llega la pregunta ¿Por qué si ya existen miles de sillas que funcionan siguen diseñando más?

¿Por qué? Claro que es una pregunta válida, si hace más de 4,500 años los Egipcios ya tenían sillas que funcionaban, por qué en el 2017 no solo las replicamos y ya. Bueno, pues en mi opinión una silla no sirve únicamente para sentarse. Claro, su principal función es que te puedas sentar en ella, y si no puedes ni hacer eso no estoy segura de que sea una silla , pero ese es el valor obligado, una silla tiene muchos otros elementos que le agregan valor. Y lo mismo aplica a todos los objetos creados ¿Por qué no solo existe una taza? ¿Un coche? ¿Un florero? ¿Un cepillo de dientes? ¿Unos zapatos? pero seguiré con la silla para en beneficio de la persona que hizo esta pregunta.

Son las 9:00 de la mañana y llegas a la oficina, estás a punto de sentarte por  alrededor de ocho horas. Si hubiéramos seguido la lógica de que no es necesario crear más sillas si una ya sirve estarías a punto de sentarte en esto para iniciar tu jornada laboral:

Esta es la silla encontrada en la tumba de la reina Etepheres I de la cuarta dinastía de Egipto y data del 2,600 A.C. y estoy segura de que la silla cumple su función primordial. Tiene 4 patas, un respaldo, un asiento, incluso descansabrazos y fue construida en madera de ébano y marfil. No sé ustedes pero  por más bella e interesante que me parezca la silla, no me gustaría sentarme en ella para trabajar frente a la computadora por 8 horas un lunes. Es que, aunque esta silla funcionara para  gobernar en el antiguo Egipto, no funciona para una oficina en el mundo actual. La silla que estamos discutiendo pertenece más a un contexto de hace 4,600 años, donde la forma responde a una tradición de construir objetos con formas similares a las observadas en la naturaleza para evitar crear caos en el universo, y donde los materiales seleccionados nos hablan de opulencia y poder adquisitivo (dudo que un campesino que viviera en Egipto en esa época pudiera tener una silla hecha de marfil) Esta silla cumple su función, la reina Etepheres I se sentó cómodamente en su pequeño trono hace 4,600 años y todo iba bien. Yo preferiría sentarme en la silla Aeron de Herman Miller un lunes por la mañana, porque responde a las necesidades de mi contexto actual, es una silla diseñada para ofrecer el soporte a mi espalda y poder soportar estar sentada ocho horas diarias durante cinco días a la semana.


Pensemos en otro ejemplo.  Es 1859, Michael Thonet presenta la Sillla No.14 (la más famosa de la marca hasta ahora con ventas de 50 millones en sus primeros 30 años) La a famosa bistro chair implementó tecnología nunca antes vista, la del doblado al vapor que le permitió crear formas innovadoras con estos métodos de producción llegados con la revolución industrial. La Silla No. 14 se Thonet está hecha de seis piezas, diez tornillos y dos tuercas, puede ser producida en masa fácilmente, empacada en plano, transportada sin ocupar mayor espacio y armada por cualquiera en su casa.

Este objeto representa mucho más que un asiento en el que te tomas una copa de vino en cualquier ciudad turística del mundo. La silla No. 14 de Thonet es la materialización de métodos productivos propios de un mundo posterior a la revolución industrial.

Bueno, entonces tenemos sillas que representan poder, sillas diseñadas específicamente para salvar la columna de los oficinistas del mundo, sillas que ejemplifican nuevos métodos de producción y avances tecnológicos. ¿Qué falta? Creo que aquí llegamos a una cuestión más subjetiva, el gusto personal.

La sillas son objetos curiosos que llenan nuestros hogares. Tenemos las del comedor, las de la cocina, las de el escritorio y una que otra en la esquina de la sala o el recibidor. Una silla, como cualquier cosa que compras para tu hogar, fuera de solo funcionar debe de tener elementos que hablen de nuestra personalidad, es como un vestido o una playera, solo que en vez de ponértelo una vez al mes, lo pones en tu casa todos los días por quién sabe cuántos años. Ya no es un objeto aislado en una vitrina en la  tienda de decoración, quieres algo que se integre a tu vida sin esfuerzo y que esté ahí para complementarla. Un objeto que hable de quién eres.

Y es por eso que año con año se crean nuevas sillas para cubrir las necesidades del mundo. Están las que utilizan nuevos materiales, las que son diseñadas para necesidades específicas como alguna enfermedad, las que desafían las leyes de la física, y también están las que satisfacen los gustos estéticos de diferentes segmentos: tu abuela, tu maestro de la universidad, el diseñador industrial, el abogado, el científico, y claro, el tuyo.

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