Diseño

Impresiones: Creatividad (des)Informada

Jueves 21 de Diciembre de 2017 Publicado por Mariana Loaiza Félix

“Voy a diseñar una silla incómoda”, “Hagamos un cartel ilegible”, “Construyamos un edificio con espacios poco funcionales”. Palabras que nunca escucharás de la boca de un diseñador, porque estoy segura que nadie se despierta por la mañana deseando hacer mal o a medias su trabajo, o eso me gustaría creer.

En esencia el diseño es una tarea noble, en la cual una persona a través de sus habilidades busca resolver un problema con los que nos topamos día con día, ya sea una silla de ruedas o el sistema de señalización del metro.Entonces, porqué si lo que buscamos como diseñadores es resolver problemas, día con día nos topamos con objetos incómodos e ineficientes, tipografías ilegibles y sistemas de señalización confusos. Sería un poco inocente pensar que es un solo factor el que determina si un objeto es exitoso o no, y no todos dependen del diseñador como lo sabremos cualquier que hayamos trabajado para algún cliente y/o proveedor, sin embargo es nuestra responsabilidad hacer nuestro trabajo de manera responsable para minimizar al máximo posibles errores, y solo lo lograremos a través de la creatividad informada.

Es extremadamente sencillo diseñar algo mal, si no me creen le pueden preguntar a mi versión de 1er semestre en la universidad. Asientos demasiado altos que te lastiman la parte trasera de las rodillas (ojalá alguien me hubiera hablado de antropometría antes), tazas demasiado pesadas como para poder sostenerlas cómodamente, respaldos a 90 grados, objetos que parecen consumir energía sin control o son problemáticos en el momento que terminan su tiempo de vida y te tienes que deshacer de ellos, cosas imposibles o muy costosas de fabricar y un sin fin de detalles más que pueden determinar si algo es exitoso o no.

Hace unos días estuve presente en una conversación con Jonathan Olivares, un reconocido diseñador que ha trabajado para los grandes. Vitra, Nike, Knoll, etc, y dijo que el proceso de diseño era una infinita serie elecciones entre si o no, lo cual me hace sentido, sin embargo tenemos que tomar decisiones con la mayor cantidad de información que tengamos a mano pero cómo vamos a responder preguntas que ni siquiera sabemos que existen.

Hay que informarnos. Existe un sin fin de información en el mundo, libros, videos y expertos que sería egoísta e irresponsable de nuestra parte ignorar. Claro, no voy a pretender que es igual de fácil diseñar una silla que un coche, diferentes niveles de complejidad requieren diferente cantidad de trabajo e investigación. Para diseñar un coche habría que trabajar de la mano con un equipo de ingenieros que sepan todo sobre superficies, resistencia, seguridad y un sin fin de cosas más. Sobre ese terreno técnico el diseñador puede construir, no partiendo de una hoja en blanco y un lápiz como a veces pensamos, si no con la información necesaria para tomar las decisiones acertadas y lograr un objeto exitoso. Diseñar no es inspiración divina, es creatividad informada.

Bueno, tenemos la información, ¿ahora qué? Hay que ser inteligentes en cómo aterrizamos toda esto y tener claro que no estamos diseñando para nosotros o incluso otros diseñadores, como algunas veces nos pasa. Muchas veces al diseñador no le hacen falta habilidades o conocimiento, sino que más bien se deja seducir por el deseo de impactar a sus colegas y deja de lado el contexto real en el que su diseño vivirá.

Claro que existen miles de factores que aún faltan en la ecuación. Tal vez tu diseño funciona a la perfección en teoría, pero tu cliente quiere reducir precios de fabricación o no tiene los medios necesarios para fabricarlo.. Es nuestro deber como diseñadores atacar y resolver estos obstáculos en el camino que muchas veces pueden ser evitados haciendo la investigación previa apropiada. Si sabes que en la fábrica de tu cliente solo se pueden fabricar esferas, nunca propondrías una pirámide, y por supuesto que es bueno arriesgarnos y proponer nuevas cosas.

Como diseñadores crearemos cosas que a acompañaran a las personas en sus vidas, por lo que son importantes desde el momento que son pensadas, producidas, utilizadas y desechadas. Nunca nos despertamos con la idea de diseñar un objeto incómodo, poco funcional y que es un problema cuando termina su vida útil, sin embargo es lo que muchas veces nos pasará si no nos hacemos las preguntas correctas.

 

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