Diseño Mexicano

3 años de adicción al diseño: Christian Vivanco

Lunes 25 de Abril de 2011 Publicado por Equipo Editorial

Christian Vivanco es uno de los talentos frescos que hemos publicado en el blog en varias ocasiones. Graduado de la maestría de la escuela Elisava en Barcelona, Christian ha obtenido reconocimientos como formar parte de la lista de diseñadores emergentes de la revista Wallpaper. En el último año, la carrera de Christian despegó gracias a sus diseños de luminarias para la compañía española Almerich, y ahora esta dando un nuevo paso abriendo su estudio en México. El regresar al país lo ha llevado a reflexionar acerca de varios temas, que toca a continuación, en nuestro especial de aniversario:

¿Qué cambios has notado en el mundo del diseño y la industria en estos últimos tres años?

1) Una mayor responsabilidad, tanto de la empresa, como del diseñador y de la sociedad, ya no es tan fácil esquivar la información que nos dice lo que debemos y debemos hacer, además de que son pocos los que pueden darse el lujo de optar por un mundo irresponsable sin pagar consecuencias.

2) Un diseño mas humano, cálido, haptico, reflejo de una sociedad mas fría, individualista, rápida y tecnológica, hambrienta. Irónicamente, mientras mas nos ensimismamos, mas compañía buscamos.

3) Un acercamiento por parte de las grandes potencias mundiales del diseño hacia lo lejano, lo exótico, lo diferente (Sudamérica, África).

Platícanos acerca de tu trabajo en estos tres años – ¿Hay algo que quieras compartir?

Estos 3 últimos años para mi han sido marcados por mi estadía y desarrollo en Barcelona, ciudad donde aterricé en el 2007 para realizar un Máster de Diseño de Producto. Mi primera impresión del diseño en el viejo continente fue todo menos la esperada; una cultura de diseño permeada por una cantidad aparentemente indigerible de influencias extranjeras vs. la ansiedad por mantener el sello “Made in Barcelona”, ya carente de sustancia y relevancia en un mercado por demás globalizado.

El aprendizaje vino, por consecuencia, de todos aquellos “pasajeros” como yo; diseñadores extranjeros que pretendían formarse en Barcelona por su tradición y valor del diseño Español. Culturas tan diversas como Japón, Brasil, Holanda, Australia, Portugal, Canadá, Italia y Francia fueron mis mayores influencias para la formación de un carácter propio. Todas aportaron valores y principios, no solamente en términos de diseño, sino culturales y sociales.

Una de las lecciones mas interesantes fue precisamente, el concepto de “regionalizar” el diseño contemporáneo y sus consecuencias inmediatas entre diseñadores y la industria. Desde el principio llamó mi atención el comportamiento de una nueva generación de diseñadores locales, quienes en buena medida han intentado “proteger” la autonomía del Diseño Español, generando una cantidad considerable de movimientos, colectivos, actividades y exposiciones con la firme intención de repulsar el valor de esta especie de “patriotismo”. La mayor parte de estas acciones eran reflejo de una buena y sincera intención por parte de los profesionales del diseño; sin embargo comprendí que dicho movimiento carece de fundamentos sociales y culturales que validen la necesidad del promover una segmentación del diseño basada en un territorio geográfico-cultural.

Aquellas grandes corrientes como el diseño Italiano, Japonés, Francés o Español vieron sus orígenes en una época donde cada país o región se mostraba prácticamente aislada del mundo, al menos culturalmente, y donde el diseño “local” como tal no era mas que una interpretación del movimiento industrial/tecnológico/social que surgió a finales del siglo XIX, de acuerdo a la manera en que su respectivo país fue capaz de implementar, imitar o traducir esta nueva era para la humanidad. Este relativo aislamiento, sumado a la ausencia de una academia previa en la mayoría de los países ó regiones, facilitó la generación de una diversidad de interpretaciones, con acercamientos tan distintos como validos, formando grandes diseñadores que hoy en día se han convertido en iconos de nuestros tiempos.

Hoy, por el contrario (y como todos sabemos) vivimos en un mundo completamente interconectado, donde la información fluye de manera constante e irreversible. Las influencias, valores, e incluso necesidades de nuestras sociedades ya no son únicas de nuestra región o país, sino parte de un enorme engranaje de mercados y culturas influenciadas, y a la vez, influyentes en cada uno de nosotros. Es normal ya encontrar grandes diseñadores ingleses cotizados en Hong Kong ó diseñadoras españolas adoradas en Milán, dando ejemplos por todos conocidos.

Por esta razón tengo la impresión de que como profesionales del diseño en un mundo tan permeado, tenemos la responsabilidad de reflejar la sociedad actual en la que vivimos; no aquella que perteneció a nuestros abuelos o padres, pero tampoco aquella a la que aspiramos pero no disfrutamos. El diseño va mas allá de fronteras o estilismos, de tradiciones o tecnologías, de tendencias o contracorrientes; el futuro que yo deseo vivir para el diseño se alimentará de todas y cada una de las herencias e influencias cotidianas, y nunca discriminará o segmentará basándose en el origen de las mismas, sino todo lo contrario, promoverá la integración de nuestras culturas globales con la intención de engrandecer la propia local y ofrecer algo mejor al planeta.

Pienso que el diseño mexicano como tal, es (y será) siempre difícil de definir, simplemente porque carecemos de esa oportunidad por crear algo desde cero, sin la influencia ni la interferencia de factores ajenos a nuestra “tierra”; y mientras continuemos intentando arraigarnos a nuestras culturas madres prehispánicas, seguiremos ofreciendo una versión “cliche” del mexicanismo tan conocido por todos nosotros. Pienso tambien que estamos ante una oportunidad única, donde podremos generar una propuesta que involucre y aplique los valores tan particulares de nuestra sociedad, las costumbres, los hábitos y maneras, la otra forma de vivir, aquello que en otros países desconocen y que puede verse reflejada en productos que no solamente mejoren y estimulen una mejor vida para nosotros los mexicanos, sino también para todos aquellos que se muestren abiertos a nosotros.

Aplaudo y promuevo las intenciones de las organizaciones y diseñadores por unirse y generar un frente en común; ya sea en Barcelona, Seúl o Ciudad de México. Pienso que es necesario intercambiar opiniones, observaciones y criterios para poder construir un lenguaje del diseño local, capaz de ayudarnos a expresar nuestros orígenes e intenciones ante cualquier interlocutor del planeta, pero siempre será mas rico y estimulante si además de escucharnos a nosotros mismos, ponemos atención a nuestro contexto.

En comparativa, y regresando al origen de esta historia, el diseño contemporáneo europeo no es mas un asunto de países, sino de diseñadores, las sociedades donde se desarrollan y sus visiones. La influencia de la sociedad árabe y asiática en países como Holanda y Alemania, la migración Latinoamericana en Portugal, España y Francia, o la cada vez mas fuerte presencia de India y Pakistán en el Reino Unido están gestando una versión 2.0 de aquellas grandes corrientes, ahora mucho mas rica, abierta y en constante dialogo con su periferia. Por que no atrevernos entonces, a formar parte de todo esto?

Dinos 3 cosas que te emocionen para los siguientes 3 años:

+ el establecimiento de mi estudio en México y la generación de nuevas colaboraciones y proyectos con empresas mexicanas y extranjeras.

+ la oportunidad de participar de manera activa en un movimiento a manos de una nueva generación de diseñadores mexicanos.

+ el ser testigo de la evolución constante del diseño como profesión, aun en gestación y dando grandes pasos hacia un acercamiento real, sincero y eficiente con la sociedad que nos vio nacer.

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Estaremos pendientes de lo que Christian haga en esta nueva etapa.

Christian Vivanco en designaholic
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Más info:
www.christianvivanco.com
Twitter: @chris_vivanco 

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Un comentario en “3 años de adicción al diseño: Christian Vivanco”

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  • Coincido con Christian sobre lo complicado que es definir al diseño nacional y en que ya hay clichés muy gastados sobre lo mexicano; aunque, a la vez existen muchísimos elementos de los que nos podemos valer para generar algo novedoso y que aún así, mantenga la esencia mexicana. No hay que ir en direcciones obvias, no más grecas o barroquismos. Situemos al diseño en el contexto actual.. ¿que está pasando? ¿por qué?.
    Como diseñadores tenemos la responsabilidad social de ser propositivos y buscar maneras de mejorar nuestro entorno, podemos lograr un ‘nacionalismo’ a través de soluciones a las problemáticas específicas del usuario mexicano.
    Esto tampoco significa renunciar a la enorme y rica herencia cultural que tenemos, bajo mi punto de vista es necesario voltear al pasado, entenderlo y procesarlo en el presente para poder generar un espacio o un producto que sea contemporáneo y con una visión a futuro.